Lionel Messi, con una exhibición de gran parte de su repertorio, y Luis Suárez, con una lección de eficacia, disiparon de un plumazo las dudas que barruntaban alrededor del Barcelona en las últimas fechas y devolvieron la fortaleza y la confianza al conjunto azulgrana, aposentado cómodo en la cima de la clasificación.

El cuadro de Ernesto Valverde goleó al Girona en el Camp Nou y se aseguró mantener, al menos, su cuantiosa renta independientemente de la actuación en Sevilla del Atlético Madrid, su único perseguidor.

El Barcelona restableció la autoridad goleadora que horas antes le había puesto en cuestión el Real Madrid, que con los cuatro tantos logrados ante el Alavés había igualado el número de dianas obtenidos hasta el momento. Al final del sábado, la cifra azulgrana se agigantó otra vez: 68 goles marcados por los 62 del Real Madrid en las veinticinco jornadas.

En cualquier caso fue evidente la recuperación madridista. Si no en cuanto al juego sí en cuanto a la pegada en una tarde feliz para la BBC. Se afianza en la tercera plaza el plantel de Zinedine Zidane a la espera de noticias el domingo del Valencia, que recibe a la Real Sociedad. Tomó aire el Celta, que batió al Eibar y languidecieron en Butarque el Leganés y Las Palmas, sin goles.

Barcelona solo necesitó cuarenta y cinco minutos acabar con los fantasmas surgidos por sus tres empates en los cuatro encuentros recientes. Dos en la Liga, que supusieron la pérdida de cuatro puntos de renta (Espanyol y Getafe) más el de la ida de la Champions League contra el Chelsea.

En apenas un tiempo, el cuadro de Valverde convirtió en goleada la visita del Girona, uno de los equipos revelación del curso, al que se le hizo grande el césped del Camp Nou y muy largo el duelo frente al líder.

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