“France celebrate going 1-0 up against Croatia in the Final of the 2018 World Cup in Moscow” by Ben Sutherland (CC BY 2.0)

A solo un tanto se quedaron en Moscú ambos conjuntos de igualar la final con mayor número de goles de la historia de la Copa del Mundo de fútbol.

Una vez terminada la Copa del Mundo conviene hacer un análisis a ese último encuentro en el que se enfrentaban dos selecciones claramente diferenciadas por su nivel. Francia era la gran favorita en las apuestas en el Mundial y no falló a los pronósticos para la final haciéndose con su segundo título por un marcador de 4-2 ante Croacia.

“Croatia and France flags on the pitch ahead of the 2018 World Cup Final” by Ben Sutherland (CC BY 2.0)

Pero, lo que parece que no entraba en todos los presagios de los aficionados y entendidos es que dicho partido, el más importante de los últimos cuatro años en dicho deporte, tuviera esa gran faceta goleadora, ya que pudimos ver nada menos que seis tantos en los 90 minutos reglamentarios que se disputaron en el Estadio Olímpico de Luzhnikí, Moscú.

Si echamos la vista atrás y analizamos lo que venía sucediendo en las finales de la Copa del Mundo, podremos observar que no se vivía una con tantos goles desde 1966, aunque en aquel momento sí que se necesitó de la prórroga para conocer al campeón, por lo que se jugaron 30 minutos extra. Este mismo resultado se dio también en 1938 y en 1930 en la primera y tercera Copa del Mundo de la historia. Además, solo es superado por la final de Brasil – Suecia en 1958, la más anotadora de todos los tiempos, que se resolvió en favor de la Canarinha por un 5-2.

Otro de los aspectos relevantes que engrandece a este partido con un resultado tan llamativo es el hecho de que hasta 1990 los dos equipos finalistas habían conseguido marcar al menos un gol, pero a partir de ahí solo en la del 2006 y en esta del 2018 este logro se consiguió, lo que ha reducido desde entonces drásticamente la cifra anotadora de las finales en el torneo más importante del fútbol. Precisamente desde ese momento, el 1990, la media de goles se ha visto rebajada hasta menos de un tanto y medio por final siendo la del 2018 la gran excepción, la que rompe con todas las estadísticas.

“DSC01712” by Ben Sutherland (CC BY 2.0)

Croacia llegaba a la final como uno de los conjuntos que más había visto puerta, nada menos que 12 veces, por las 13 de Francia y las 15 de Bélgica (incluyendo el encuentro ante Inglaterra). Pero, además, ninguna de las dos finalistas había conseguido esa seguridad defensiva que sí tuvieron sus antecesores como España o Alemania, que apenas recibieron goles en contra en los campeonatos que ganaron. Cinco goles habían encajado los balcánicos por los cuatro de los de Didier Deschamps, que eso sí, habían dejado su portería a cero en cuatro ocasiones. Números que explican el porqué de que haya habido tantos goles, pues ambos conjuntos apostaron en la final por ir al ataque y buscar la portería rival desde el primer minuto. Si a esto le unimos que esta era la Copa del Mundo de los penaltis señalados por el VAR y de las cantadas de los porteros, dos hechos que no podían faltar en la final, las matemáticas saltaban a la vista, aunque en un principio parece incomprensible un resultado de esta magnitud, con seis goles en una final de la Copa del Mundo.

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