El Sevilla apelará el miércoles al apoyo de su afición en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán y el Leganés a la ilusión por seguir haciendo historia, ambos en el objetivo común de jugar la final de la Copa del Rey, pase que quedó abierto tras el 1-1 con el que se cerró la ida de la semifinal.

Un pleno de seis triunfos que se truncó el pasado miércoles en el estadio Butarque con el 1-1, en un partido en el que el Sevilla estuvo cerca de poner en varias ocasiones un 0-2, pero firmaron la igualada que deja todo por decidir para la vuelta.

Montella en esos partidos encontró un equipo titular que no varió y que también utilizó en Barcelona en LaLiga ante el Espanyol (0-3), pero rotó en Eibar y ello se notó.

Independientemente, la misión es seguir el buen rendimiento en la Copa y que jugar en el Sánchez Pizjuán sea determinante, aunque en las tres últimas comparecencia ligueras no se logró la victoria, con derrota ante el Betis (3-5) y empates frente al Levante (0-0) y Getafe (1-1).

El Leganés, por su parte, viaja a Sevilla con el objetivo de seguir sumando hitos y disputar una final de la Copa del Rey que ya es histórica para ellos, pues nunca antes habían logrado pasar de los cuartos.

Si quieren conseguirlo deberán sobreponerse en esta semifinal al 1-1 cosechado en Butarque y superar así la tercera eliminatoria consecutiva con la vuelta a domicilio, tras apear de la competición con anterioridad a los a priori claramente favoritos Villarreal y Real Madrid.

No estarán solos en su objetivo ya que algo más de cuatrocientos aficionados blanquiazules se desplazarán para seguir la cita en directo, muchos de ellos en los autobuses gratuitos que el club ha puesto a su disposición.

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