Crisis en infraestructura sanitaria

Hospital de Pucallpa refleja abandono, fallas críticas y gestión deficiente

Obra emblemática presenta graves daños estructurales y operativos que ponen en riesgo a pacientes y trabajadores diariamente

Foto: Zona Pucallpa

Pucallpa.- El Hospital Regional de Pucallpa se ha convertido en uno de los mayores símbolos del deterioro institucional de Ucayali. Lo que alguna vez fue presentado por el exgobernador Manuel Gambini como el proyecto central para modernizar el sistema de salud regional, hoy luce como una infraestructura debilitada, expuesta a la humedad y sostenida únicamente por el esfuerzo del personal médico que continúa trabajando en condiciones muy lejos de lo digno.

El informe más reciente de la Contraloría solo confirma lo que ya sospechaba gran parte de la población: el hospital avanza poco y retrocede mucho. Sus instalaciones muestran filtraciones, techos dañados, tableros eléctricos expuestos, salas utilizadas como depósitos improvisados, equipos ya deteriorados y una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) rodeada por chatarra. No se trata de fallas menores de una obra nueva. Es un proyecto millonario que debía mejorar la atención médica y que hoy no garantiza ni siquiera condiciones mínimas de seguridad para pacientes y trabajadores.

La situación más alarmante se encuentra en el sistema de aislamiento sísmico, una estructura clave diseñada para proteger el edificio en caso de un terremoto. Según la Contraloría, este sistema está sumergido en agua, lo que ha generado corrosión, desgaste del acero y el desplazamiento de uno de los aisladores. Resulta incomprensible que una infraestructura creada para preservar vidas en emergencias haya sido descuidada al punto de convertirse en un riesgo real. Esto ya no parece una simple omisión, sino una grave irresponsabilidad.

A esto se suma el abandono del “Plan de Contingencia III Etapa”, un espacio que debía asegurar la continuidad de los servicios. Hoy, este ambiente está convertido en un depósito lleno de mobiliario escolar, equipos inservibles y bienes arrinconados. Miles de metros cuadrados construidos con dinero público hoy no cumplen ninguna función sanitaria real.

Lo que está en juego no es solo la corrección de un informe técnico, sino la salud de miles de ciudadanos que siguen esperando una atención adecuada. Mientras las instalaciones se deterioran, el riesgo estructural aumenta y la inversión pública se desperdicia. La Contraloría ha dado a Gambini cinco días para presentar su descargo, pero Ucayali lleva años esperando resultados concretos y un hospital que realmente funcione.

La salud es un derecho, no un privilegio, y descuidar una obra de esta magnitud es atentar directamente contra la población ucayalina.

Fuente: Zona Pucallpa


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